Yo pensaba que pactar era poner en común las diferentes posturas y alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes, y ahora resulta que no, que un pacto consiste en que una parte impone y los demás tienen que tragar, o de lo contrario serán muy malas personas...
Qué cosas!!!
viernes, 26 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
Sin título
Si me tocara la lotería, pero no una lotería cualquiera, que yo con 30 millones de las antiguas pesetas no voy a ningún lado, si me tocara la lotería -decía-, en plan un bote del euromillones, creo que dedicaría parte a repartirla entre mis amigos. La razón es bien sencilla, no creáis que es generosidad, todo lo contrario, es puro egoísmo. Si me toca tanto dinero como para quitarme de trabajar y disfrutar de todo el tiempo libre del mundo, necesitaré gente con la que compartir ese tiempo, y quiénes mejor que mis mejores amigos...
Otra parte la utilizaría para crear el mejor medio de comunicación que jamás haya existido en Castilla-La Mancha. Un medio en el que los trabajadores tengan unas condiciones dignas y cobren unos sueldos justos. Un medio en el que se ofrezca información de calidad, plural. Un medio, en definitiva, que no dependan absolutamente de ninguna institución ni grupo de presión... Un medio que sería rentable a base de contar con las modestas inversiones publicitarias de todas las pequeñas empresas que hay a nuestro alrededor, hartas de ver como el pastel siempre se reparte entre los mismos.
Acabo con una frase que en realidad es el punto de partida de esta entrada: "La utopía no da de comer, pero coño, da esperanza".
Otra parte la utilizaría para crear el mejor medio de comunicación que jamás haya existido en Castilla-La Mancha. Un medio en el que los trabajadores tengan unas condiciones dignas y cobren unos sueldos justos. Un medio en el que se ofrezca información de calidad, plural. Un medio, en definitiva, que no dependan absolutamente de ninguna institución ni grupo de presión... Un medio que sería rentable a base de contar con las modestas inversiones publicitarias de todas las pequeñas empresas que hay a nuestro alrededor, hartas de ver como el pastel siempre se reparte entre los mismos.
Acabo con una frase que en realidad es el punto de partida de esta entrada: "La utopía no da de comer, pero coño, da esperanza".
viernes, 5 de febrero de 2010
El ATC
El otro día escuchaba una entrevista que le hicieron a Álvaro de Marichalar en “La Ventana” (porque amigos, yo no soy de los que critica a un medio de comunicación sin consumirlo), y aunque su presencia en el programa estaba motivada por otro asunto, Gemma Nierga (cuántas noches solitarias escuchándola por escuchar) no dejó pasar la oportunidad de cuestionarle por su carrera política, como miembro del partido Unión, Progreso y Democracia.
De todo lo dicho por el hermano del ex duque de Lugo, me quedo con una reflexión. Decía Álvaro de Marichalar que los políticos de ahora, en los que él no cree, generan problemas que los ciudadanos no tienen, y ponía como ejemplo de ello el “Estatut” (huelga decir que se refería al de Cataluña). Y lleva razón este señor. Porque mientras nos encontramos sumidos en una época difícil, inmersos en una crisis económica ante la que los españoles, sobre todo los más de cuatro millones de parados, ya no pueden más, resulta que la gresca política se basa en dónde se va a instalar un cementerio nuclear en nuestro país.
Pues qué quieren que les diga. A mí, como al resto de los españoles de a pie, me la trae al pairo donde leches vayan a poner ese ATC. Hombre, puestos a opinar cuanto más lejos de casa mejor, pero en el fondo me la trae bastante floja.
A mí lo que me importa es la crisis, lo que yo quiero es que los políticos debatan sobre cuáles son las medidas más idóneas para escalar las dificultades económicas y encontrar la salida a una situación, repito, especialmente dura para los que han perdido su trabajo, y sobre todo para aquellos que ya no tienen acceso a las prestaciones por desempleo.
Pero nada, que a los políticos que forman parte de los dos partidos más importantes de nuestro país debe importarles más el tema del ATC, asunto que por cierto no hubiera generado ningún tipo de polémica si hubieran sido los técnicos del Ministerio correspondiente quienes hubieran dicho cuál es el lugar más apropiado para su instalación y el presidente del Gobierno hubiera actuado en consecuencia. Pero claro, para qué discutir, pudiendo arreglar las cosas a mamporros.
De todo lo dicho por el hermano del ex duque de Lugo, me quedo con una reflexión. Decía Álvaro de Marichalar que los políticos de ahora, en los que él no cree, generan problemas que los ciudadanos no tienen, y ponía como ejemplo de ello el “Estatut” (huelga decir que se refería al de Cataluña). Y lleva razón este señor. Porque mientras nos encontramos sumidos en una época difícil, inmersos en una crisis económica ante la que los españoles, sobre todo los más de cuatro millones de parados, ya no pueden más, resulta que la gresca política se basa en dónde se va a instalar un cementerio nuclear en nuestro país.
Pues qué quieren que les diga. A mí, como al resto de los españoles de a pie, me la trae al pairo donde leches vayan a poner ese ATC. Hombre, puestos a opinar cuanto más lejos de casa mejor, pero en el fondo me la trae bastante floja.
A mí lo que me importa es la crisis, lo que yo quiero es que los políticos debatan sobre cuáles son las medidas más idóneas para escalar las dificultades económicas y encontrar la salida a una situación, repito, especialmente dura para los que han perdido su trabajo, y sobre todo para aquellos que ya no tienen acceso a las prestaciones por desempleo.
Pero nada, que a los políticos que forman parte de los dos partidos más importantes de nuestro país debe importarles más el tema del ATC, asunto que por cierto no hubiera generado ningún tipo de polémica si hubieran sido los técnicos del Ministerio correspondiente quienes hubieran dicho cuál es el lugar más apropiado para su instalación y el presidente del Gobierno hubiera actuado en consecuencia. Pero claro, para qué discutir, pudiendo arreglar las cosas a mamporros.
jueves, 4 de febrero de 2010
Gran Hermano: El reencuentro
Anoten esta fecha como histórica porque es la primera entrada de este blog dedicada a Gran Hermano y -créanme- no será la última.
Odio y repudio la telebasura -con telecinco como adalid-, pero esto no deja de ser una pose, porque en el fondo, a todos nos gusta revolcarnos de vez en cuando en la porquería, hacer aquello que la hipócrita sociedad ve con malos ojos, mientras lo practica de puertas para dentro de su casa.
Y mi pequeña ración de basura e idiotización la suelo tomar con Gran Hermano, un programa que me apasiona. Y me apasiona porque desgranar semana a semana las estrategias que los concursantes utilizan para permanecer en la casa y, llegado el momento, ganar el concurso, exige un elevado esfuerzo intelectual, en este caso compartido siempre con un interlocutor que tenga las mismas vergonzosas pasiones.
Después de 11 ediciones, algunas mejores que otras, no puedo negar que anoche me partí de risa viendo el reencuentro que sobre la marcha ha montado la cadena de la porquería. La entrada de los concursantes, por parejas, y la perplejidad con la que algunos de ellos asumieron la presencia en la casa de quienes no querían ver ni en pintura, me proporcionó varios momentos desternillantes. En especial la vuelta de Bea "la legionaria", cuyos gritos (como me ha dicho el otro interlocutor esta mañana) parecían incluso más suaves y menos molestos que en su anterior participación en el concurso, sobre todo comparados con los de Tatiana, concursante de la última edición.
En cualquier caso, si algo hizo que me descoyuntara de risa, fueron los videos resumen-recuerdo del paso de los (de nuevo) concursantes por la casa. Y de todo lo oído en ellos me quedo con una frase, pronunciada precisamente por la legionaria, y dirigida a Nicky (que se parece muchísimo a Leoncio, el amigo de Chicho Terremoto): "Es un puto pistolo de mierda"...
JAJAJAJAJAJAJAJA
Odio y repudio la telebasura -con telecinco como adalid-, pero esto no deja de ser una pose, porque en el fondo, a todos nos gusta revolcarnos de vez en cuando en la porquería, hacer aquello que la hipócrita sociedad ve con malos ojos, mientras lo practica de puertas para dentro de su casa.
Y mi pequeña ración de basura e idiotización la suelo tomar con Gran Hermano, un programa que me apasiona. Y me apasiona porque desgranar semana a semana las estrategias que los concursantes utilizan para permanecer en la casa y, llegado el momento, ganar el concurso, exige un elevado esfuerzo intelectual, en este caso compartido siempre con un interlocutor que tenga las mismas vergonzosas pasiones.
Después de 11 ediciones, algunas mejores que otras, no puedo negar que anoche me partí de risa viendo el reencuentro que sobre la marcha ha montado la cadena de la porquería. La entrada de los concursantes, por parejas, y la perplejidad con la que algunos de ellos asumieron la presencia en la casa de quienes no querían ver ni en pintura, me proporcionó varios momentos desternillantes. En especial la vuelta de Bea "la legionaria", cuyos gritos (como me ha dicho el otro interlocutor esta mañana) parecían incluso más suaves y menos molestos que en su anterior participación en el concurso, sobre todo comparados con los de Tatiana, concursante de la última edición.
En cualquier caso, si algo hizo que me descoyuntara de risa, fueron los videos resumen-recuerdo del paso de los (de nuevo) concursantes por la casa. Y de todo lo oído en ellos me quedo con una frase, pronunciada precisamente por la legionaria, y dirigida a Nicky (que se parece muchísimo a Leoncio, el amigo de Chicho Terremoto): "Es un puto pistolo de mierda"...
JAJAJAJAJAJAJAJA
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