domingo, 31 de enero de 2010

Amistad

Encuentro curioso que un concepto tan difícil de definir sea tan importante para mí. Y encuentro aún más curioso que haya tanta gente (no son muchos, pero si más de los que podría imaginar), dispuesta a compartirlo conmigo, a pesar de que reconozco que mi nivel de exigencia es bastante alto.

Exijo mucho, pero no más de aquello que se entrega con absoluta naturalidad. Porque acaso la amistad no es más que compartir cuestiones en común. La amistad es una conversación sobre cualquier tema, y en este caso reconozco que apunto demasiado alto, que gusto de analizar sensaciones vitales, actitudes generales de enfrentarse a los obstáculos que nos ofrece el día a día, como metas a superar para estar mejor con nosotros mismos una vez que hemos superado la prueba.

La amistad es una palmada en la espalda, una mirada de aprobación o de todo lo contrario, una sonrisa cómplice sin mediar palabra, un acto de perdonar sin pedir perdón, un silencio cómodo y agradable, un buen consejo, una llamada de teléfono diaria o cada seis meses, o retomar una conversación cualquiera sin necesidad de preguntarse cómo va la vida… Pero la amistad, sobre todo, es tiempo compartido, horas de felicidad consciente, risas, divagaciones, debates, recuerdos repetidos de un tiempo pasado que no fue mejor, pero que fue la hostia…

Algo así debe ser. Pero en cualquier caso, ¿qué más dará? La amistad existe, yo la conozco y la disfruto, da igual cómo la defina el diccionario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario